lunes, 7 de noviembre de 2016

SEMBRADOS PARA DAR VIDA!!


San Juan 12: 24
“Les aseguro que sin un grano de trigo no cae en la tierra y muere, sigue siendo un solo grano: pero si muere, da abundante cosecha”

Un grano es un grano.
 No hay nada de extraordinario en él, visiblemente. 
No se ve nada más de lo que es.
La única manera de verse lo que hay dentro, y no solo verse sino, llegar a saberse cuánto rendirá, cuánto se cosechara de ese solo grano, es cuando cae en la tierra, si se lo mete bajo tierra, entonces la vida que hay en el mismo, se manifestará.

Dónde debe ser metido? Bajo tierra.

Bajo tierra no se ve ni se respira, no hay nadie, ni  te ve nadie.
Todo es oscuro, silencioso y frío.
Cuando algo cae a tierra, se va para adentro, se hunde en ella; no te ven más. Muchos dicen “se lo tragó la tierra”. No se supo más nada de esa persona, dejo los lugares habituales, las amistades acostumbradas,  desapareció. Muchos desaparecen, se quitan de las redes sociales, se cambian número del móvil, cambian de casa; pero no es lo mismo, eso, con lo que  Jesús quiere decirnos. 
El habla de cuando nosotros, no  tratamos de borrar nuestros rastros para cortar con algunos, sino de cuando estamos ansiosos de que Dios haga algo extraordinario con nosotros y a través nuestro, de cuando nos rendimos y le rendimos todo a él.

1 Corintios 15:36-38
¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere;…

Cuando tratamos nosotros de borrarnos es como cuando hacemos muchas cosas pero sin llegar nunca a darlo todo, sólo sembramos lo justito; aquello que no nos demanda muerte, renuncia ni esfuerzo. 
Mientras qué Jesús estaba hablando de cuando el grano muere, porque es metido bajo tierra.

Versículo 25. “El que ama su vida, la perderá, pero el que la tiene en poco, la desprecia en este mundo, la conservará, para Vida Eterna”

Lucas 9:25 “Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se destruye o se pierde?”

  • Así es  con uno, tal vez nadie ve nada en ti, porque todo está dentro de ti.
“Y solo llegará a saberse cuánto hay de abundancia, de potencial, de Vida, cuando seas capaz de darte, para que otros tengan VIDA.”

Cuando llegó la hora de Jesús, él no se negó sino que se dio a sí mismo, fue entonces que pudieron ver cuánta abundancia de Vida había en él (San Juan 12:23)

Mateo 27:50- Más Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espíritu. 51- Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; 52- Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 -Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

·        Jesús dio vida a los muertos estando Vivo, y dio vida a los muertos cuando murió, y da aún vida a todos aquellos que estando muertos en sus pecados vienen a él:
“   "y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.” San Juan 10: 28-29
San Juan 10: 17-18 “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. 18 Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

  •  Dios ama a aquellos que son capaces de dar sus vidas sin que nadie se las pida, sino que reconocen que es un mandamiento suyo.

¡¡Esos son los que llevan abundante cosecha!!!
Ellos están llenos de la Vida de Dios!

2 Reyes 13: 20-21
En Eliseo estaba la vida de Dios; él estaba enterrado pero aún bajo tierra estaba la Vida de Dios en sus huesos.
 Aún muerto, sus huesos, estaban llenos del Espíritu de la Palabra que es vida a nuestro espíritu, cuando este hombre muerto tocó esa Vida: resucitó, aleluya!

Quién toque a los que tuvieron por poco sus vidas en este mundo, y que la gastaron para salvar a otros; quién toque a los que se dieron dejando todo lo que este mundo ofrece para dar vida de ellos mismos a otros, RESUCITARAN, aunque estén muertos en sus pecados, VIVIRÁN.”
  •   Hay un tiempo para Nacer y un tiempo para Morir (Ecleciastés 3: 2)

Pero Dios espera que nosotros sepamos en cual tiempo estamos.
·       Muchos hemos llegado al tiempo de ser enterrados para que la abundante cosecha que tenemos en nuestros huesos se manifieste, y todavía queremos seguir en el tiempo para Nacer.

Jesús nació en este mundo para morir!

No se detuvo más de lo debido: San Juan 12: 20 al 22 dice que Jesús comprendió que su hora había llegado cuando los no judíos vinieron a verlo, podría haberse quedado allí, y rodearse de todos ellos, la aclamación, la admiración, la fama pero entendió que ya estaba  entrando en el tiempo de morir, para traer muchos hijos para Dios. (Isaías 8:18)

Hasta cuando estaremos viviendo fuera del tiempo correcto!
Hasta cuando estaremos siendo lo que somos, y no permitiendo que lo que hay puesto por Dios dentro de nosotros mismos, no se manifieste en la vida de otros: muriendo a nosotros mismos, dejando que Dios nos meta bajo tierra, nos esconda en él, nos quite lo que aparentamos, nos lleve a renunciar para dar vida.

Somos como ese grano de trigo,  pequeños e insignificantes para el mundo, pero somos como una dinamita para el Señor si aceptamos cuando nos llega el momento, entrar en el   tiempo de Morir, y pasar a estar en el Silencio, la oscuridad y la muerte! 
El proceso necesario para dar a luz el potencial que hay en ti y en mí, y que no es visto por ojo humano, sino por el Divino que lo puso ahí; que no es extraíble por la mano humana sino solo por el proceso divino de la siembra y la cosecha abundante como Jesucristo, el Señor nos dijo a través de su ejemplo.
·        No lo dudemos, seamos como el grano de trigo que no queda solo, sino muere, y que de él mismo brota la vida interior, para dar vida a una abundante cosecha!!!!


Dios te bendiga, pastora Sara Olguín.

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